Actualizado el día 25 de marzo de 2026 por Adrián Escobar Morales
Si llevas tiempo usando el salto vertical como herramienta de evaluación y monitorización, conoces bien el RSI (Reactive Strength Index). Ha sido durante años la métrica de referencia para valorar la capacidad reactiva de un atleta en ejercicios como el drop jump. Pero tiene un problema que todo entrenador acaba notando en la práctica: no todos los RSI altos significan lo mismo.
Un atleta puede obtener un RSI elevado simplemente porque tiene un tiempo de contacto muy corto, aunque su altura de salto sea mediocre. Otro puede tener un RSI moderado con una combinación de contacto y altura realmente eficiente. ¿Cuál de los dos está usando mejor el ciclo de estiramiento-acortamiento? El RSI no siempre lo distingue.
En enero de 2026, el investigador Lance Christian Brooks, de la Bridgewater State University (EE. UU.), publicó un estudio en el European Journal of Sport Sciences proponiendo una alternativa más sólida: el DRI (Dynamic Rebound Index). El estudio ya acumula más de 5.000 lecturas y 2.800 descargas, lo que da una idea del interés que ha generado en la comunidad científica y aplicada.
Índice
- 1 El ciclo de estiramiento-acortamiento: qué evaluamos realmente
- 2 El RSI: útil pero con un punto ciego importante
- 3 El DRI: qué cambia y por qué importa
- 4 Qué encontró el estudio de Brooks: los hallazgos clave
- 5 Qué diferencia práctica hay entre usar RSI y DRI
- 6 ¿Cuándo usar RSI y cuándo usar DRI?
- 7 Cómo calcular el DRI con los datos del ADR Jumping
- 8 Conclusión
- 9 Bibliografía
El ciclo de estiramiento-acortamiento: qué evaluamos realmente
Antes de hablar de métricas, conviene tener claro qué queremos medir. El ciclo de estiramiento-acortamiento (SSC) es la capacidad del sistema músculo-tendinoso para almacenar energía elástica durante la fase excéntrica (aterrizaje) y liberarla de forma rápida y eficiente en la fase concéntrica (despegue).
Esta capacidad es fundamental en cualquier deporte que implique saltos, sprints, cambios de dirección o acciones explosivas. El atleta que mejor explota el SSC no necesita activar más músculo — necesita activarlo mejor y más rápido, aprovechando la energía ya almacenada en tendones y elementos elásticos.
El problema es que el SSC no puede medirse directamente. Necesitamos un indicador — un proxy — que nos diga de forma indirecta cuán bien lo está usando el atleta. Tanto el RSI como el DRI son eso: proxies del SSC. La pregunta es cuál lo representa mejor.
El RSI: útil pero con un punto ciego importante
El RSI se calcula dividiendo la altura de salto entre el tiempo de contacto:
RSI = altura de salto (m) / tiempo de contacto (s)
Su gran ventaja es la simplicidad: con dos variables fáciles de medir obtienes un número que da una idea de la capacidad reactiva del atleta. Por eso se popularizó tanto. Pero el estudio de Brooks (2026) identifica con precisión tres limitaciones estructurales que explican por qué ese número puede inducir a error.
1. Incompatibilidad dimensional
Altura dividida entre tiempo produce unidades de velocidad (m/s), pero el RSI se interpreta como un índice adimensional de rendimiento. Esta incoherencia no es un detalle menor: significa que el índice no representa una propiedad física bien definida. Es una razón arbitraria entre dos magnitudes que no deberían relacionarse de esa forma.
2. Hipersensibilidad al tiempo de contacto
Como el tiempo de contacto va en el denominador, valores muy pequeños disparan el RSI de forma desproporcionada. Un atleta que toca el suelo muy brevemente — aunque apenas se eleve — puede obtener un RSI muy alto. Brooks lo demuestra con claridad: el RSI premia rigidez articular sin producción efectiva de trabajo mecánico, que no es lo mismo que un SSC eficiente.
3. Ignora completamente la altura de caída
En un drop jump, el atleta cae desde una altura determinada antes de saltar. Esa caída impone una demanda excéntrica concreta: cuanto mayor es, más energía debe absorber y revertir el sistema músculo-tendinoso. El RSI ignora esto por completo — evalúa igual un drop jump desde 20 cm que desde 50 cm, como si el desafío mecánico fuera idéntico. Según el estudio, las superficies RSI son idénticas independientemente de la altura de caída, lo que confirma esta insensibilidad.
El DRI: qué cambia y por qué importa
El Dynamic Rebound Index (DRI) surge de una pregunta fundamental planteada por Brooks: ¿cómo expresar el rendimiento en el SSC respetando las leyes cinemáticas del movimiento vertical?
La respuesta parte de una relación física básica: el desplazamiento bajo aceleración constante escala con el cuadrado del tiempo, no de forma lineal. Partiendo de esa base, el DRI se define como:
DRI = (h_salto + h_caída) / (g × t_contacto²)
Donde:
- h_salto = altura del salto (metros)
- h_caída = altura de caída en el drop jump (metros; cero en CMJ)
- g = aceleración gravitatoria (9,81 m/s²)
- t_contacto = tiempo de contacto (segundos)
A primera vista parece más compleja que el RSI, pero su lógica es elegante. Cada término tiene un papel concreto.
El numerador: la demanda total de desplazamiento
El término h_salto + h_caída refleja el desplazamiento vertical total que el atleta debe gestionar en ese drop jump. No solo cuenta hacia dónde sube, sino también desde dónde llegó. Un atleta que cae desde 40 cm y sube 30 cm tiene que gestionar 70 cm de desplazamiento total — y el DRI lo reconoce. El RSI solo ve los 30 cm de subida.
El denominador: el tiempo escalado correctamente
En física, el desplazamiento bajo aceleración constante escala con el cuadrado del tiempo. El DRI incorpora g × t_contacto² en el denominador, respetando esta relación. Esto significa que tiempos de contacto muy cortos sin el desplazamiento correspondiente no inflan artificialmente el índice. El DRI exige que si el contacto es corto, el desplazamiento total también sea proporcionalmente grande.
Verdaderamente adimensional
El numerador tiene unidades de metros y el denominador también (g × t² = m/s² × s² = m). El resultado es un número puro, sin unidades. Esto hace al DRI comparable entre atletas, entre sesiones y entre estudios de forma rigurosa — algo que el RSI no permite.
Qué encontró el estudio de Brooks: los hallazgos clave
Brooks evaluó el comportamiento de ambos índices mediante modelos computacionales que cubrían rangos representativos de tiempo de contacto (0,10-0,30 s), altura de salto (0,10-1,00 m) y altura de caída (0,20-0,50 m). Los resultados fueron consistentes en todos los análisis:
- Las superficies RSI eran idénticas para todas las alturas de caída — el índice es completamente insensible a la demanda excéntrica, sin importar desde qué altura caiga el atleta.
- Las superficies DRI cambiaban sistemáticamente con la altura de caída: a mayor caída, mayor rango y curvatura, reflejando el incremento real de la demanda mecánica.
- El RSI asignaba valores altos a rebotes rígidos de bajo desplazamiento — contactos muy cortos con poca altura de salto obtenían RSI elevados. El DRI mantenía valores bajos en esas mismas condiciones.
- El DRI distinguía entre estrategias «rígidas» y estrategias «efectivas»: solo aumentaba cuando los contactos cortos se acompañaban de grandes desplazamientos totales.
La conclusión del estudio es clara: el DRI mantiene la simplicidad de medición del RSI — mismas variables de campo, sin necesidad de nueva instrumentación — pero ofrece una representación mecánicamente coherente del SSC.
Qué diferencia práctica hay entre usar RSI y DRI
Imaginemos dos atletas haciendo un drop jump desde 40 cm:
- Atleta A: tiempo de contacto 0,16 s, altura de salto 18 cm.
- Atleta B: tiempo de contacto 0,22 s, altura de salto 32 cm.
Con el RSI, el atleta A obtiene un valor más alto (0,18/0,16 = 1,13 vs. 0,32/0,22 = 1,45 — en este caso B gana, pero si A tuviera 0,12 s de contacto con solo 15 cm de altura, su RSI sería 1,25, superando a B). Con el DRI, el atleta B siempre queda mejor valorado porque genera más desplazamiento total en relación con el tiempo de contacto al cuadrado, considerando la demanda de la caída.
Desde la mecánica del movimiento, el atleta B está absorbiendo más energía de la caída y convirtiéndola en altura de salto de forma más eficiente. El DRI lo reconoce de forma consistente; el RSI puede no hacerlo dependiendo de los tiempos de contacto.
Esta diferencia tiene implicaciones directas en la práctica:
- Clasificación y selección de atletas: el ranking puede cambiar según el índice que uses. Un atleta que parece reactivo con el RSI puede resultar menos eficiente con el DRI si su capacidad reactiva se basa en rigidez más que en producción efectiva de desplazamiento.
- Progresión de cargas en pliometría: si usas el RSI para decidir cuándo aumentar la altura de caída, puedes estar basándote en un parámetro que no refleja bien la capacidad real del atleta para gestionar esa demanda excéntrica adicional.
- Monitorización de fatiga: el DRI puede ser más sensible a los cambios reales en la función neuromuscular porque no se ve distorsionado por pequeñas variaciones en el tiempo de contacto.
¿Cuándo usar RSI y cuándo usar DRI?
| Situación | RSI | DRI |
|---|---|---|
| CMJ o saltos sin caída previa | Válido | Equivalente (h_caída = 0) |
| Drop jumps con altura de caída variable | Limitado — ignora la caída | Recomendado |
| Comparar atletas con tiempos de contacto muy distintos | Riesgo de sesgo | Más fiable |
| Monitorización rápida sesión a sesión | Válido por simplicidad | Válido con más contexto |
| Evaluación de pliometría avanzada | Insuficiente | Recomendado |
Para saltos sin caída (CMJ, SJ), el DRI y el RSI convergen porque h_caída es cero. La diferencia real aparece en los drop jumps, que son precisamente donde el SSC se evalúa de forma más específica.
Cómo calcular el DRI con los datos del ADR Jumping
El DRI necesita tres variables: altura del salto, tiempo de contacto y altura de caída. Las dos primeras las mide el ADR Jumping automáticamente en cada salto y quedan registradas en la app ADR System. La tercera — la altura de caída — la defines tú al configurar el protocolo.
Con esos tres datos, la fórmula en una hoja de cálculo es:
DRI = (h_salto + h_caída) / (9,81 × t_contacto²)
Un ejemplo concreto: drop jump desde 40 cm (0,40 m), altura de salto 0,30 m, tiempo de contacto 0,22 s:
DRI = (0,30 + 0,40) / (9,81 × 0,22²)
DRI = 0,70 / (9,81 × 0,0484)
DRI = 0,70 / 0,4748
DRI ≈ 1,47
Brooks señala además que el DRI puede calcularse por tres vías distintas — a partir del tiempo de contacto y la altura de salto, a partir del tiempo de vuelo, o a partir de datos de plataforma de fuerza — lo que lo hace compatible con diferentes tipos de instrumentación sin necesidad de cambiar el protocolo.
Conclusión
El RSI fue durante años la mejor opción disponible para cuantificar la capacidad reactiva en el salto. Sigue siendo útil, especialmente para saltos sin caída y para monitorización rápida donde la simplicidad es prioritaria. Pero el estudio de Brooks (2026) demuestra con rigor que, en el contexto del entrenamiento pliométrico con drop jumps, el RSI presenta limitaciones estructurales que pueden llevar a interpretaciones incorrectas: premia contactos cortos sin producción efectiva de trabajo mecánico e ignora completamente la demanda excéntrica de la caída.
El DRI resuelve estos problemas sin añadir complejidad en la medición — mismas variables, diferente fórmula — y ofrece una representación que respeta las leyes físicas del movimiento vertical. No se trata de sumar una métrica más, sino de asegurarse de que el número que usas para tomar decisiones de entrenamiento refleja lo que crees que está reflejando.
Bibliografía
Los siguientes estudios respaldan los datos y conclusiones de este artículo sobre el DRI y la evaluación del ciclo de estiramiento-acortamiento:
- Brooks, L.C. (2026). A Unified Mechanical Framework for Evaluating Stretch–Shortening Cycle Function. European Journal of Sport Sciences, 5(1), 1–10. Ver estudio →
- Flanagan, E.P. & Comyns, T.M. (2008). The use of contact time and the reactive strength index to optimize fast stretch-shortening cycle training. Strength and Conditioning Journal, 30(5), 32–38. Ver estudio →
- Healy, R., Kenny, I.C. & Harrison, A.J. (2018). Reactive strength index: A poor indicator of reactive strength? International Journal of Sports Physiology and Performance, 13(6), 802–809. Ver estudio →

Graduado en Ciencias de la Actividad Físicas y el Deporte. Co-creador de ADR Encoder.


